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El seguro no se vuelve caro por su precio, sino por el momento en que lo cotizas

Una póliza de responsabilidad civil se percibe cara cuando se cotiza después de haber ganado el contrato o de haber fijado los precios, porque entonces la prima solo puede salir de la utilidad. Cotizada antes, es un insumo más del costo del servicio y la paga el cliente final, como cualquier otro. El precio de la póliza no cambia entre un escenario y el otro; lo que cambia es de qué bolsillo sale.

El problema casi nunca es la prima

Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta honesta incomoda un poco: en la mayoría de los casos que atendemos, quien dice que la póliza es cara no tiene un problema de precio. Tiene un problema de secuencia.

Lo que vemos una y otra vez es esto. Una empresa gana un concurso, firma el contrato, cierra el precio con su cliente. Y hasta entonces —cuando el contratante le pide la constancia de seguro para autorizar el acceso a obra o para liberar el anticipo— pide la cotización de la póliza.

En ese momento el número ya no tiene dónde acomodarse. El precio del servicio está comprometido, el margen está calculado, y la prima solo puede salir de un lugar: la utilidad del proyecto. Por eso se siente cara. No porque lo sea, sino porque llegó tarde.

La misma cifra, dos lecturas distintas

Vale la pena ver el mecanismo con calma, porque es más simple de lo que parece.

Si cotizas la póliza antes de presentar tu propuesta, la prima es un insumo del costo, igual que la maquinaria, el personal o los materiales. Entra en tu precio, se la cobras a tu cliente, y tu utilidad queda intacta. El seguro lo termina pagando quien contrata el servicio, que es donde económicamente corresponde: es su exigencia la que lo hizo necesario.

Si la cotizas después, esa misma prima es una resta directa a lo que ibas a ganar.

El precio de la póliza es idéntico en los dos escenarios. Lo único que cambia es de qué bolsillo sale. Y esa diferencia se decide semanas antes de contratar el seguro, cuando armas la propuesta.

El caso del profesionista: dilución en lugar de golpe

Con médicos, contadores, abogados o ingenieros el mismo principio funciona con otra aritmética, porque no venden proyectos sino consultas y servicios repetidos.

Ahí la póliza anual llega como un solo pago que se compara mentalmente contra el ingreso de un mes. Pero si divides la prima anual entre el número de consultas o servicios que prestas en el año, obtienes lo que tendría que subir tu tarifa para que el seguro quede pagado sin tocar tu ingreso.

Repartido así, entre todos los pacientes o clientes del año, el ajuste por consulta suele ser pequeño. Concentrado en un solo pago anual, se siente enorme. Es exactamente la misma cantidad de dinero.

Haz esa división con tus propios números antes de decidir si tu póliza es cara. Es una cuenta de treinta segundos y cambia la conversación.

Qué hacer en la práctica

Cotiza al preparar la propuesta, no al firmar el contrato. No necesitas el contrato firmado para cotizar: basta con el alcance de los trabajos, la suma asegurada que exige la convocatoria o el borrador, y los datos de tu operación.

Pide el requisito por escrito desde el principio. La suma asegurada y las coberturas exigidas son lo que determina la prima. Si las conoces al presupuestar, el número que integras es el real y no una estimación que después no alcanza.

Integra el seguro a tu costeo como una línea más. No como un gasto administrativo anual que aparece de golpe, sino como un costo directo del servicio que estás vendiendo.

Si ya firmaste, plantéalo en la renovación. Esta vez sale de tu utilidad. La siguiente no tiene por qué.

Lo que no recomendamos hacer

Ajustar la suma asegurada hacia abajo para que la prima entre en un presupuesto ya cerrado.

Es la salida que parece resolver el problema y es la que puede costar la empresa. La suma asegurada tiene que salir del análisis del riesgo que corres, no de lo que sobró en el presupuesto. Si la recortas y el daño la supera, la diferencia la pagas tú: agotada la póliza, la obligación de reparar el daño subsiste conforme al Código Civil.

Bajar el límite no reduce tu exposición. Solo reduce cuánto de ella está asegurada.

Preguntas frecuentes

Entonces, ¿es cara o no?

Depende de contra qué la midas, y esa es justamente la trampa. Medida contra tu utilidad ya comprometida, cualquier prima es cara, porque sale entera de ahí. Medida como un porcentaje del costo del servicio que estás vendiendo, casi siempre es una fracción pequeña que el cliente absorbe sin discutir. Es la misma cifra en los dos casos.

¿Y si ya firmé el contrato y no la coticé antes?

Esta vez sale de tu utilidad, no hay vuelta. Lo que sí puedes hacer es que no vuelva a pasar: pide la cotización al preparar la propuesta del siguiente proyecto, no al firmarlo. Y si el contrato en curso es de varios años o renovable, plantea el ajuste en la renovación.

Soy médico y trabajo por consulta. ¿Cómo lo integro?

Divide la prima anual entre el número de consultas que das al año. Esa es la cifra que tendría que sumar tu tarifa para que el seguro quede pagado sin tocar tu ingreso. En la mayoría de las prácticas es un ajuste pequeño por consulta, porque se reparte entre todos los pacientes del año en lugar de concentrarse en un solo pago.

¿No es más barato simplemente no contratarla?

Solo mientras no pase nada. La obligación de reparar el daño no nace de la póliza sino del Código Civil: existe con seguro y sin seguro. Sin póliza, la indemnización y los gastos de defensa salen del patrimonio de la empresa o del profesionista, sin tope. Y en muchos casos ni siquiera es una opción: si el contrato la exige, no contratarla significa no trabajar.

¿Puedo cotizar antes de tener el contrato firmado?

Sí, y es lo recomendable. Para cotizar no hace falta el contrato firmado: basta con el alcance de los trabajos, la suma asegurada que pide la convocatoria o el borrador, y los datos de tu operación. Con eso tienes una cifra que puedes integrar a tu propuesta antes de comprometer un precio.

¿Conviene bajar la suma asegurada para que salga más barata?

Es la decisión que más caro sale a la larga y no la tomamos por ti. La suma asegurada debe salir de tu análisis de riesgos, no del presupuesto disponible. Si la reduces para ajustar la prima y luego el daño supera ese límite, la diferencia la pagas tú: agotada la póliza, la obligación de reparar subsiste.

Hablemos de tu caso

Este tipo de riesgo se cotiza caso por caso. Empecemos por lo que más define tu situación:

¿Alguien te está pidiendo esta póliza?

Son dos pasos y no pedimos datos personales en el primero. ¿Prefieres escribir? Mándanos un WhatsApp.

Con qué aseguradoras trabajamos este riesgo

GMX, Chubb, Berkley, Zurich, Axa, Mapfre, HDI Global, Seguros El Potosí, Seguros Afirme. Presentamos propuestas de varias para que la decisión se tome comparando, no sobre una sola opción.